EMPODERADAS

RED POR UN LIDERAZGO DE LAS MUJERES PLURAL Y TRANSFORMADOR. (Ver: Quiénes somos)

NUESTRAS LIDERESAS : Pilar Maldonado Moya

Foto pilón
UNA PROFESIONAL COMPROMETIDA

Nació en Alcañiz (1957). Estudió Trabajo Social. Posteriormente, Ciencias Políticas y Sociología.
Su trabajo profesional ha estado siempre vinculado con lo social y de manera
específica con la problemática de las mujeres. Es funcionaria del Ayuntamiento
de Zaragoza y desde hace 30 años dirige técnicamente los distintos programas
municipales para las mujeres con el objetivo de avanzar hacia una ciudad
igualitaria entre hombres y mujeres.
Además de su formación académica, valora mucho la formación práctica que le ha dado el ejercicio del trabajo profesional, así como la formación
complementaria -muy especializada en temas relacionados con la igualdad entre mujeres y hombres- que ha ido adquiriendo y acumulando en todos estos años.

¿Cuándo comenzaste a trabajar por la promoción y los derechos de las mujeres?
Desde el punto de vista profesional cuando empiezo a trabajar como trabajadora social en el Ayuntamiento de Zaragoza en el año 1980. Tuve la oportunidad de iniciar mi tarea profesional en un momento muy especial: cuando los primeros ayuntamientos democráticos ponían en marcha los servicios sociales municipales. Dentro del equipo, mi tarea fue definir las políticas que debían desarrollarse para atender las necesidades y demandas de las mujeres de Zaragoza. Lo hicimos en estrecha colaboración con los colectivos de mujeres de la ciudad, que aportaron sus análisis y sus propuestas. Muy pronto, empezó a desarrollarse una política integral desde el Ayuntamiento de Zaragoza dirigida a las mujeres que, a principios de los 80, se articulaba bajo el nombre de Talleres de Promoción de la Mujer.

¿Piensas que las mujeres podemos avanzar sin una conciencia feminista?
Desgraciadamente vemos constantemente como algunos planes nacionales e internacionales no tienen en cuenta la perspectiva de género en sus planteamientos, a pesar de que los distintos organismos internacionales, como la ONU o la Unión Europea, recomiendan incorporar la transversalidad de género en todas sus políticas. Me parece difícil que la sociedad avance hacia una mayor justicia e igualdad si no hay una incorporación real de las mujeres y de la perspectiva de género en las políticas reales. El problema no es solo avanzar, sino hacia dónde vamos, qué modelo de sociedad es el que estamos construyendo. La igualdad entre los sexos es un principio social imprescindible en el desarrollo social.

¿No te agobian a veces las expectativas que hay depositadas en la Casa de la Mujer?
Creo que las personas que trabajamos en La Casa de la Mujer no nos planteamos las expectativas que puedan generar nuestras actuaciones; estamos centradas en trabajar aquellos aspectos que nos parecen más necesarios, en cada momento, para las mujeres y para la construcción de una ciudad más igualitaria. Si es cierto que, en momentos como los actuales, sentimos de una manera directa la responsabilidad que tenemos para que las políticas de igualdad no pierdan protagonismo. Sabemos que La Casa de la Mujer es un referente en nuestra ciudad.

¿Cómo crees que ha cambiado el perfil de las mujeres en estos treinta años?
Afortunadamente, las mujeres hemos cambiado mucho en estos últimos treinta años. Uno de los principales elementos que ha contribuido a ese cambio es la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. A principios de los años ochenta las mujeres tenían muchas inquietudes y se sentían protagonistas del cambio social que se estaba produciendo; sin embargo, sus niveles de instrucción eran en general muy básicos, lo cual incidía negativamente en sus oportunidades laborales. Muchas mujeres demandaban programas de formación general y específica para acceder en mejores condiciones al mundo laboral. Eran mujeres con gran interés por aprender, por formarse y por luchar por conquistas sociales.
Hoy en día contamos con mujeres mucho más formadas, que viven el derecho al trabajo al mismo nivel que los hombres, pero con intereses más individuales. Las formas de participación han cambiado; somos el reflejo de la sociedad. Ahora las desigualdades son más sutiles. Las mujeres más jóvenes han nacido en la democracia y la libertad y les cuesta más tiempo tomar conciencia de las desigualdades de género. También es cierto que hay muchas chicas jóvenes con gran conciencia feminista, esto reconforta mucho.

¿Repercute la crisis de manera especial en la situación de las mujeres? ¿En qué aspectos?
Esta es una crisis financiera, económica, política, institucional, que se ha convertido también en una crisis de valores y de ideologías. Está afectando de manera singular a las mujeres en varios terrenos pero el más palpable es el ámbito laboral:
Perdida de puestos de trabajo en mayor medida en el colectivo femenino (tasa de paro femenino de 26,5%, masculina de 25,5% teniendo en cuenta que se parte de una brecha de género de 13 puntos en la tasa de actividad), grandes dificultades para acceder al empleo, (una de cada dos paradas busca su primer empleo)… Aparte de que muchos de los empleos que ocupan mayoritariamente las mujeres son de escasa cualificación.
En mi opinión, el principal problema es la regresión en conquistas igualitarias de las mujeres que las está llevando a una vuelta al rol tradicional, el rol de cuidadoras en las familias. De hecho, cuando preguntamos a las mujeres cómo les está afectando la crisis, nos manifiestan sentimientos de culpabilidad, responsabilidad y preocupación por la situación que afecta a las personas de sus familias, lo que les lleva a un aumento de la carga emocional y ansiedad, surgen problemas de convivencia familiar, se agravan las tensiones y se generan conflictos, hay una pérdida de autoestima y de autopercepción al no verse capaces de ayudar a los suyos, se sienten poco eficaces y acaban colocando las necesidades y deseos propios en último lugar.

¿Qué representó para ti el premio Sabina de Oro, 2012?
En primer lugar algo inesperado y por lo tanto una gran sorpresa. Las mujeres estamos en general más preparadas para dar que para recibir. Me costó unos días poder “sentir el reconocimiento” que supone este premio para transformarlo en actitud de agradecimiento, de alegría y de impulso.
Hoy lo siento como un reconocimiento a la labor realizada por La Casa de la Mujer a lo largo de treinta años de trabajo con las mujeres de la ciudad. En esa labor hemos participado muchas compañeras a través de distintos programas y por supuesto miles de mujeres. Creo que también puede verse como el reconocimiento al trabajo que desde una administración puede hacerse por una sociedad más justa e igualitaria.
Este premio supone un mayor compromiso y firmeza en la tarea cotidiana, sabiendo que podemos ser espejo y referencia para otras personas y para otros proyectos por la igualdad entre mujeres y hombres.

¿Qué opinas del liderazgo que desarrollan las mujeres en la actualidad?
Parto de la idea de lo costoso que es para muchas mujeres asumir un liderazgo en cualquier ámbito de la vida; por eso creo que hay que valorar y respetar mucho a todas las mujeres que lo ejercen. La sociedad atribuye a las mujeres muchos roles entre los que no se encuentra el liderazgo, por eso es necesario un gran esfuerzo para ejercerlo.
También necesitamos sororidad entre mujeres, apoyos y defensa de las mujeres que ejercen su liderazgo con modelos diferentes a los tradicionales y con conciencia feminista. No todos los tipos de liderazgo valen para conseguir una sociedad más igualitaria. Necesitamos formación y trabajo personal para asumirlo, plantearlo como una estrategia personal y profesional y cómo algo imprescindible en la sociedad.

¿Cuáles han sido los mayores retos con los que te has encontrado en tu trabajo?
A lo largo de los treinta años, ha habido muchos retos, por nombrar algunos:
Dar respuesta a la grandes demandas de las mujeres en los años ochenta y conseguir crear la Casa de la Mujer.
Enfrentarnos sin recursos y sin conocimientos técnicos a la violencia de género en los años ochenta (no había experiencia en nuestro país).
Defender la igualdad de oportunidades en ambientes poco sensibles al tema y con prejuicios establecidos.
Y hoy tenemos dos muy grandes: Ayudar a las mujeres a superar la crisis actual y defender las políticas de igualdad, desde los ayuntamientos, amenazada en estos momentos por la reforma de la ley de bases de régimen local.

¿Y los mayores logros?
Los logros muchas veces tienen que ver con los retos, así un logro importante fue conseguir crear la Casa de la Mujer. Fue un espaldarazo muy importante a las políticas de igualdad del Ayuntamiento y al trabajo con las mujeres de la ciudad.
Otro logro fue conseguir Fondos Europeos para realizar algunos programas que han sido referentes en el trabajo por la igualdad, por ejemplo, la formación en oficios en los que las mujeres están subrepresentadas. Desde el año 2000 hemos realizado muchos cursos de formación en vigilantas de seguridad, conductoras de autobús, carretilleras, soldadoras, etc. oficios que han permitido a muchas mujeres, tras su formación, trabajar en puestos igualitarios con los hombres, en distintas profesiones.
Pero quizá los mayores logros están en los procesos personales de las mujeres, a las que su paso por cualquiera de los programas realizados en la Casa de la Mujer les ha servido para crecer y desarrollarse como persona, a la vez que sensibilizarse con los temas de igualdad.

¿Has tenido suficientes apoyos?
Creo que los apoyos hay que entenderlos como saber y poder aprovechar todas las oportunidades que existen en nuestro entorno. En este proyecto hemos estado siempre un nutrido grupo de profesionales que nos hemos apoyado mutuamente con un objetivo común, avanzar hacia la igualdad entre mujeres y hombres.
Cualquier proyecto social necesita saber hacia donde va, tener apoyo social y voluntad política; todo ello cambia según las circunstancias de cada momento que hay que saber aprovechar. No vale lamentarse, hay que seguir trabajando cuando se tienen las metas claras.

¿En qué momento te parece que estamos las mujeres hoy en día y qué les dirías a las más jóvenes?
Las mujeres somos muchas y muy diversas por lo que no podemos hacer un diagnóstico único. Es cierto que esta crisis que estamos viviendo está tambaleando algunos valores y principios sociales, entre ellos el de la Igualdad entre los sexos, por lo que se hace más importante visibilizar las actitudes de cambio y transformación en las relaciones personales entre hombres y mujeres.
En esta época de globalización tenemos fácil adquirir la información necesaria para ser conscientes de las desigualdades que sufren las mujeres en todo el mundo, y ello no puede dejar indiferente a nadie, hombres o mujeres, si queremos ser personas justas e igualitarias. No podemos dejarnos llevar por el espejismo de la igualdad. Las mujeres, y especialmente las más jóvenes, tenemos que creernos la capacidad de transformación social que tenemos, sentirnos ciudadanas de pleno derecho y ejercer nuestra capacidad de liderazgo.

Anuncios

Sígueme en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: