EMPODERADAS

RED POR UN LIDERAZGO DE LAS MUJERES PLURAL Y TRANSFORMADOR. (Ver: Quiénes somos)

NUESTRAS LIDERESAS: Pilar Añón Villanueva

20130606105718_00001   PILAR AÑÓN VILLANUEVA (Novillas, 1942) Una vecina “coraje”

         Desde los años 70 Pilar ha estado activa en los movimientos sociales del Barrio  Picarral de Zaragoza, convirtiéndose en un referente para las mujeres del barrio y en una líder popular.  Su tesón y su afabilidad han sido sus mejores armas. Su lucha sólo ha entendido una razón: mejorar las condiciones de vida de las personas más cercanas, sus vecinas y vecinos.

   Formó parte de la Coordinadora Feminista  de Zaragoza representando a las mujeres de   Picarral desde comienzos de los 80 hasta el año 1995

                                             Pilar tiene cuatro hijos y siete nietos

    Miembro de la Comisión de la Mujer de la FABZ.

En su trabajo en la Casa de la Mujer (1984 a 2008), llevó a cabo desde el Programa de Promoción Social diversos proyectos con mujeres en situación de exclusión, mujeres presas,  gitanas, chabolas de MercaZaragoza…

Fue iniciadora de los Talleres Ocupacionales “Picarral” (T.O.P. I.)

De 1987 a 1990 fue presidenta de la Asociación de vecinos del Picarral.

Como voluntaria participó en Pastoral Penitenciaria con un proyecto de Taller de costura y manualidades (2005 a 2011) con las internas de la Cárcel de Zuera.

ENTREVISTA

¿Cómo y cuándo empezaste a trabajar en proyectos sociales?

Mis comienzos fueron antes de implantarse la democracia, cuando los movimientos obreros empezaban a reivindicar en los barrios más derechos para la clase trabajadora. Me impresionó mucho toda la represión que sufrían esos movimientos sociales que buscaban una vida más digna para los barrios y los trabajadores.

¿Qué es lo que te llevó a comprometerte con tu barrio?

Las necesidades y las condiciones tan precarias en las que vivíamos. Allí fue donde me relacioné con un equipo muy diverso de personas que tenían un compromiso muy profundo y muy serio con la idea de mejorar la calidad de vida   de   los  vecinos/as    de   los  barrios. Todas estas ilusiones  las compartíamos mucha gente desde nuestra fe y nuestro deseo era acercar a la gente a un cristianismo más humano y cercano a la problemática que se vivía en los años anteriores a la democracia. En mi caso tengo que decir que las reflexiones que hacíamos a través de la fe, me fortalecieron para participar   en  las   reivindicaciones  del  movimiento  ciudadano  y sigo encontrando fuerza e ilusión para seguir activa en mi compromiso con los problemas sociales y manifestaciones que cada día hay en la ciudad.

Y tu compromiso con las mujeres ¿de dónde procede? ¿Cómo surgió?

Desde la Asociación de Vecinos del Picarral veíamos la poca participación de las mujeres, a pesar de que ya iba surgiendo en la ciudad el movimiento feminista. Así que surgió la idea de formar nuestra Comisión de Mujeres para tratar los temas específicos de las mujeres. A partir de ahí, nos organizamos con otras comisiones de mujeres de otros barrios creando una coordinadora donde estábamos representadas. Todas juntas y con el movimiento feminista de la ciudad se empezó a luchar por las guarderías, la planificación familiar, aborto, divorcio, etc.

¿Cuál ha sido la experiencia de todos estos años que más te ha marcado?

Sobre todo la violencia de género. Principalmente porque se dirige hacia las mujeres (y sus hijos) simplemente por ser mujeres; también porque es una situación de mucho sufrimiento y porque cuesta erradicarla. Es una lacra que tiene la sociedad y hay poca respuesta; ni siquiera por parte de las propias mujeres.

¿Y la más gratificante?

Ha sido la posibilidad de enriquecerme como persona y poder relacionarme con personas muy humanas y cercanas a las personas. También el salir por el barrio y hablar con la gente te da muchas satisfacciones. Cuando en estos momentos recorro el barrio y veo las guarderías y colegios, el Centro de Salud, el Centro de jubilados, los Centros culturales y otros muchos servicios no puedo dejar de pensar que, en parte, están ahí gracias a mucha gente anónima que ha trabajado desinteresadamente por hacer una vida más digna para sus vecinos y vecinas.

Supongo que en estos cuarenta años has visto cambiar mucho a las mujeres. ¿Qué aspectos de ese cambio señalarías?

Hace cuarenta años las mujeres dependíamos de la autoridad del padre y luego pasábamos a la dependencia del marido. Con las reivindicaciones y la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres se ha conseguido cambiar las leyes. Al mismo tiempo y, aunque la sociedad sigue siendo patriarcal, con nuestra incorporación al mundo laboral y la salida de la vida privada a la vida pública hemos ido adquiriendo una conciencia de independencia personal y aprendiendo a participar en la política, los sindicatos, AMPAS y demás organizaciones sociales. Hemos demostrado que la participación de las mujeres es indispensable y valiosa. Un ejemplo de esto sería que las mujeres hemos contribuido de forma muy activa a la lucha por la paz en el mundo a través de diferentes ONGs en las que somos mayoría.

¿Cuáles han sido los obstáculos más importantes a los que te has  enfrentado?

La poca participación de la gente y lo fácil que es que se desilusionen.

¿Alguna vez pensaste que tu compromiso social te llevaría a convertirte en una líder de tu barrio? ¿Cómo valorarías esta dimensión de tu vida?

Seguro que no lo he pensado. Quiero seguir siendo una mujer sencilla y con ilusión para seguir trabajando en construir otro mundo más solidario y más justo para los que en estos momentos de la crisis lo están pasando peor.

¿Qué les dirías a las jóvenes de hoy día?

Que todos los derechos y libertades que tenemos y disfrutamos no nos han caído del cielo; sino que se han conseguido porque ha habido un gran esfuerzo de personas que no nos conformamos con ir a votar cada cuatro años. La política significa participar y trabajar al servicio de los demás. Hay que participar en las asociaciones, partidos políticos, sindicatos y todo el voluntariado que hay en la ciudad… Falta mucho camino por recorrer para que en la práctica se consiga la igualdad plena entre hombres y mujeres y en estos tiempos de crisis hay que estar muy atentas para no retroceder en lo conseguido. Tenemos que esforzarnos y espabilar. Todos y todas tenemos que poner nuestro granito de arena.

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