EMPODERADAS

RED POR UN LIDERAZGO DE LAS MUJERES PLURAL Y TRANSFORMADOR. (Ver: Quiénes somos)

NUESTRAS LIDERESAS: Marta Jiménez Melero

Nací en 1968 en Barcelona en un popular barrio de obreros y emigrantes, “El Carmel”. En mi familia y en mi barrio siempre ha estado muy presente la lucha obrera, la lucha social. Estudié Pedagogía Terapéutica en la Universidad de Barcelona compaginándolo con el trabajo. Llevo 20 años viviendo en Zaragoza y 19 trabajando en Cáritas Diocesana de Zaragoza.

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Marta lleva muchos años al frente de Fogaral, proyecto que atiende las necesidades de las mujeres que ejercen la prostitución.

 

1 ¿Qué es Fogaral? ¿Podría resumir en pocas palabras sus principales objetivos y de qué manera los llevan a cabo?

Fogaral es un centro de acogida para la mujer que se encuentra inmersa en el ejercicio de la prostitución.

No es objetivo del proyecto que la mujer deje la prostitución, esa es una decisión que tiene que ser personal; si eso es lo que busca la apoyamos y si no es así también.

Nuestro objetivo es estar a su lado apoyándola en todo lo que necesite; mejorar su vida y estar con ella allí donde se encuentre. Fogaral significa calor de hogar y en eso es lo que trabajamos desde hace 25 años. Intentamos ser cercanas a la mujer, ofrecerle ese calor que no encuentra en la sociedad, y crear un nexo de confianza, de respeto entre mujeres adultas. Buscamos que ella se sienta protagonista de su vida, que sepa hacer valer sus derechos y conozca sus deberes como ciudadana, que deje de sentirse rechazada y juzgada.

¿Cómo lo hacemos? Trabajamos desde la escucha,estableciendo con la mujer una comunicación natural, de tú a tú. Dirigiéndonos a ella con sencillez y empatía. Teniendo en cuenta su momento personal, no atropellándola.

Y desde el trabajo en equipo, compartiendo entre nosotras. En este proyecto vivimos situaciones muy duras por lo que es muy importante el apoyo del equipo, compartir con tus compañeras tus sentimientos después de haber realizado una entrevista en la que la mujer se ha pasado cuarenta minutos llorando, las dudas ante determinadas intervenciones, ante determinadas informaciones…

Y desde luego desde la coordinación, haciendo de puente entre la mujer y los recursos sociales existentes.

2.- ¿Cuánto tiempo lleva al frente de este proyecto y cómo empezó?

Nunca pensé que dedicaría tantos años de mi vida profesional a trabajar con estas mujeres. Sí sabía que quería trabajar uniendo lo social y lo educativo, por eso me había preparado para ello, y que todo lo relacionado con el empoderamiento de las mujeres me atraía mucho.

Tampoco pensé nunca que acabaría viviendo en otro sitio que no fuera Barcelona y al final mi vida personal me trajo a Zaragoza. Al año de estar aquí apareció la posibilidad de trabajar en Cáritas coordinando un taller de formación para estas mujeres. Ahí empezó mi recorrido profesional.

Desde que empecé a trabajar en Cáritas lo he hecho con la mujer que ejerce prostitución, aunque en los primeros años lo compaginé trabajando con otros colectivos, la mayoría de mujer. Desde 1994 a 2002 estuve al frente de Taller Fogaral, un taller donde se impartían distintas actividades y al que acudían mujeres que estaban realizando su proceso personal en el Centro de Acogida. En el año 2002 se unificaron los proyectos de Centro de Acogida y Taller de Formación y pasé a estar al frente del Proyecto Fogaral.

Y aquí sigo, aprendiendo cada día después de tantos años. El mundo de la prostitución está en constante cambio y por ello hay que estar continuamente adaptándose a las necesidades de las mujeres, continuamente analizando, aprendiendo, creando.

3 ¿Qué es lo que más suelen demandar las mujeres con las que trabaja? ¿y qué es, a su juicio, lo que más necesitan?

Suelen demandar formación, orientación, apoyo económico, trabajo…

Sus necesidades han cambiado enormemente en estos últimos años debido a la situación socioeconómica que vivimos.

Ahora tenemos que trabajar con ellas casi desde cero, hay mujeres que ni siquiera tienen cubierto algo tan básico como la alimentación. Así que lo primero es intentar cubrir las necesidades básicas. Además tenemos que pensar que bastantes de estas mujeres tienen hijos menores con ellas, lo que hace que la situación sea todavía más desesperante y, cada vez más a menudo, urgente.

La mayoría necesitan reafirmarse como personas, sentirse mujeres, que son importantes para alguien a cambio de nada, que cuentan en esta sociedad y que esta sociedad les puede ofrecer algo bueno. Necesitan romper el círculo de la prostitución, aliviar el estrés psicosocial que les acarrea ese mundo. Necesitan normalizar sus vidas, sus horarios, hacerse conscientes de lo importante que es cuidarse física y emocionalmente.

4 ¿Cuál es la ayuda que se les ofrece desde su proyecto y con qué medios cuentan para llevarla a cabo?

Lo que les ofrecemos ya lo he ido explicando pero aterrizaré un poco más en lo técnico. Lo normal es que la mujer acuda a Fogaral porque otra compañera le ha hablado del centro. Son pocas las mujeres que vienen derivadas desde otros recursos aunque hay que decir que en el último año han aumentado, algo muy positivo ya que muestra que profesionales de lo social, educativo, sanitario están cada vez más sensibilizados con este tema.

Trabajamos por medio de entrevistas individuales. Primero se realiza un diagnóstico inicial, esto lo hacen mis dos compañeras trabajadoras sociales. A continuación a la mujer se le asigna una educadora que es la referencia que va a tener en el centro y con la que mantendrá distintos encuentros en los que se van trabajando sus necesidades y motivaciones. Toda la información se contrasta con el equipo a distintos niveles Y de ahí va surgiendo el trabajo que nos toca hacer a nosotras y el que le toca hacer a ellas.

Hay mujeres con las que llevamos un proceso de trabajo más intenso y a las que, si lo vemos necesario, se les ofrece asistir a las distintas actividades que realizamos en las que se trabaja desde lo grupal, compartiendo problemas comunes.

5 ¿El personal de Fogaral es voluntario o cuentan con personal profesional?

En la actualidad el equipo lo componemos 23 mujeres con distintas funciones. Somos tres profesionales, dos trabajadoras sociales y yo, el resto son voluntarias. De las voluntarias, en estos momentos seis pertenecen a distintas congregaciones religiosas, algunas de estas congregaciones están trabajando en el proyecto desde su inicio. Las otras catorce son voluntarias de Cáritas.

Existen distintas funciones entre las voluntarias: seguimiento de los procesos, acogida, recepción, educadoras de actividades y asesoría jurídica.

6 ¿Ha cambiado mucho el perfil de las personas que ejercen prostitución en los últimos tiempos? ¿Cómo se abordan desde su organización estos cambios?

Así es, el perfil ha cambiado mucho. En los primeros años el perfil de mujeres que se atendía era el “clásico”, mujer autóctona, unas más mayores con vidas “dedicadas” a la prostitución, otras más jóvenes que habían entrado en prostitución a causa de la droga. En la actualidad el 75% de las mujeres que atendemos son extranjeras y el hecho de tener la situación administrativa regularizada o no, marca mucho el proceso que puedan hacer.

Si no consiguen el permiso de residencia muchas sienten verdadero pánico a ir por la calle y que las detengan, o ante una redada en el club. Este miedo les paraliza tremendamente ya que además se une a los riesgos que acarrea el ejercicio de la prostitución: más miedo, inseguridad, incertidumbre, dualidad vital, violencia, posibles agresiones…

El cambio de perfil de las mujeres significa un cambio en sus necesidades. Fogaral es un proyecto en constante cambio, tenemos muy claro que si somos un proyecto para estas mujeres tenemos que ir cambiando según lo van haciendo ellas. Y en eso llevamos 25 años, adaptándonos a sus necesidades para poder ofrecerles lo que ellas realmente necesitan. Por ejemplo, en los últimos años hemos tenido que cambiar nuestra organización interna dos veces ante el aumento de demanda, hemos tenido que formarnos sobre la trata de personas con fines de explotación sexual…

7 ¿Cómo repercute en su trabajo el ser una organización de carácter religioso? ¿Se atiende a mujeres de otras confesiones religiosas?

En mi trabajo no repercute en nada. Se interviene con la mujer en todo aquello que necesita. Ella es la que, te gusten o no, toma sus decisiones como persona adulta que es. Está claro que trabajando con mujer que ejerce prostitución algo prioritario es el cuidado de su salud, por ello tienes que tratar con ella aspectos de la salud afectivo-sexual y reproductiva.

No preguntamos a la mujer si es o no creyente ni qué religión profesa. Si la mujer dentro de su proceso siente la necesidad de hablar de este tema con su educadora pues bien y si no pues también.

8 ¿Crees que la prostitución es una actividad como otra cualquiera o las mujeres que la ejercen llegan a ella de forma no voluntaria?

No creo que sea una actividad como cualquier otra, creo que afecta demasiado negativamente a la persona. No se da una relación entre iguales, quien paga exige y quien ofrece acata y más actualmente con esta crisis. Es muy difícil que la mujer pueda elegir a su cliente, es el cliente el que elige y el que paga. Y el que paga, manda.

Pienso que sí hay mujeres que pueden tomar la decisión de ejercerla. Normalmente cuando se toma esta decisión la mujer se pone una meta, piensa en hacerlo durante un tiempo determinado. Si por cualquier circunstancia no se respeta esa meta es muy fácil que se vea atrapada por la tela de araña que es el mundo de la prostitución. Además el cuerpo ideal para esta actividad dura poco, a medida que el cuerpo se va deteriorando los ingresos bajan.

La mayor parte de las mujeres con las que trabajo no se han parado a pensar si ejercer o no la prostitución, no han analizado pros y contras, sino que las circunstancias de su vida les ha llevado a ello. Hay algunas mujeres que sí lo han analizado y han decidido ejercerla pero pensaban que sería en mejores condiciones. O no pararon a tiempo y con el paso del tiempo se han visto en lo más bajo de la prostitución.

9 ¿Estás a favor de la legalización de esta actividad?

Esta es una pregunta de difícil respuesta para mí. Pienso que a las primeras que hay que oír es a ellas, a las mujeres que ejercen prostitución. Hay que escucharlas, dialogar con ellas, favorecer que se expresen y argumenten sus respuestas. Y que tengan peso en la decisión final si es que la hay.

Yo desde fuera puedo tener una visión pero la que realmente importa es la visión de quien lo está viviendo en primera persona.

La prostitución no debería existir, pero el hecho es que existe y no creo que vaya a desaparecer. No me gustaría que, por eso, se llegase a considerar un trabajo, pero tampoco se consigue nada manteniendo esta actividad en un limbo legal. Al mismo tiempo que se mueven grandes cantidades de dinero negro, las mujeres carecen de protección social por parte del estado y sólo pueden acceder a ayudas sociales y a una triste pensión no contributiva cuando alcanzan la edad de la jubilación. Desde luego es un problema que no tiene solución fácil, pero creo que debemos estar dispuestos a escuchar a las mujeres y modificar nuestra opinión para favorecerlas.

10 -¿ Podrías explicarnos qué es la trata de personas y qué se nos demanda a la sociedad, según tu punto de vista, en este tema?

A grandes rasgos, la trata es comerciar ilegalmente con las personas, esclavizarlas, someterlas, quitarles su dignidad, sus derechos, convertirlas en mercancía. Hay distintos tipos de trata, yo la que más conozco, puesto que es con la que trabajo, es la trata con fines de explotación sexual. Este tipo de trata no solo se da a nivel de redes o mafias que es lo que suele salir en los medios de comunicación, también hay trata entre vecinos, conocidos, familiares. Por ejemplo, en Fogaral tenemos varios casos de mujeres de Guinea Ecuatorial que han sido tratadas por sus tías, algunas siendo menores de edad. En teoría las trajeron a España para mejorar sus condiciones de vida, pero en la práctica las introdujeron en prostitución para vivir de ellas.

Creo que lo que se nos demanda a la sociedad es que nos sensibilicemos, que abramos los ojos ante estas situaciones y tengamos tolerancia cero. Por todo ello, ante este delito los clientes tienen un importante papel, no es lo mismo ser cliente de una mujer que ejerce prostitución, que serlo de una mujer que está siendo tratada.

11.- ¿Qué es y qué labor pretende la mesa de prostitución y trata de Zaragoza?

Somos un grupo de profesionales de distintos ámbitos que trabajamos en torno a la mujer de prostitución, que manteníamos coordinación y vimos la necesidad de ir un paso más allá. Así creamos esta mesa. Somos entidades muy distintas (Médicos del Mundo, SOS Racismo, CCOO, UGT y Cáritas) pero logramos trabajar desde los puntos en los que coincidimos.

Pretendemos hacer un análisis actual y continuado de la prostitución y trata en Zaragoza, detectar lagunas en la atención a estas personas para mejorar su calidad de vida, implicar a los poderes públicos, sensibilizar y concienciar a la sociedad y trabajar con la Administración y otras entidades sociales para realizar el seguimiento de la aplicación del Plan de Lucha contra la Trata. Tenemos propuestas de cara a las redadas policiales, de cara a cómo los medios de comunicación tratan este tema y a la formación de profesionales…

12.- Por último, ¿cuáles son las principales carencias con las que se encuentran para desarrollar su trabajo y qué mensaje daría a las instituciones y a la sociedad en general con respecto a ello?

Las carencias, como en todo lo social, han aumentado mucho en estos últimos años. Hay una enorme falta de horizonte en los procesos de las mujeres debido a la situación socioeconómica. Los recortes de las administraciones interfieren enormemente en nuestro trabajo: la disminución y retraso de las ayudas económicas, los recortes en las becas escolares, la retirada de la tarjeta sanitaria a las personas sin permiso de residencia, la política de extranjería, con la presión que supone de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, la escasez de empleo y cómo repercute esto en el acceso a la formación ya que los requisitos para realizar cualquier curso se han endurecido…

Hace falta que estas personas sean respetadas con dignidad e igualdad, que no se les criminalice, que se las proteja si son víctimas de delitos o abusos.

Y sobre todo hace falta más sensibilización y concienciación de la situación que viven las personas que ejercen prostitución, tanto a nivel político como a nivel social. La experiencia me dice que es más fácil sembrar semillas en los ciudadanos que en los dirigentes.

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